Aprende a conocer tu piel

¿Realmente conocemos cómo tenemos la piel?

Esta semana os hemos hecho preguntas acerca de vuestra piel por Instagram y Facebook pero hemos visto que muchos realmente no la conocéis bien.

Muchos habéis comentado que tenéis la piel seca, grasa, sensible, impura, combinada… Pero ¿realmente conocemos cómo tenemos la piel? Nos han enseñado que podemos tener un tipo de piel determinada pero la mayoría de veces no sabemos si nuestra piel pertenece solo a un grupo, ni lo que significa.

Nuestra piel es un órgano vivo, que forma parte de nosotros y tiene unas funciones muy importantes en nuestro organismo: nos protege.

Frecuentemente pasa por cambios, unos más sutiles y otros más espectaculares, unos más rápidos y otros más lentos. Nos levantamos viendo una piel y nos acostamos viendo como esa misma piel ha cambiado. ¿Qué ha sucedido? Estamos más cansados, o quizás hemos tenido un mal día o por el contrario las cosas nos van muy bien y estamos resplandecientes, pero siempre hay algo que hace cambiar nuestra piel.

¿Crees que tenéis información suficiente para poder cuidarla y transformarla?

Conocer el tipo de piel es conocer muy poco de nuestra piel, ¿no crees?

Lo importante es conocer cómo está la piel en este momento, porque a veces nos quedamos con el diagnóstico que nos dijeron hace unos años, pensamos que la piel siempre será así, y recordemos: la piel es un órgano vivo y se transforma con nosotros, según vivimos, sentimos y nos cuidamos. ¡Lo que cuenta es lo que vemos hoy!

Tenemos 3 formas de obtener información sobre nuestra piel. Observando, palpando y conociendo sus circunstancias:

Observando

Ponte delante del espejo y observa (todo lo que verás a partir de este momento te será muy útil para conocer tu piel).

El color,  podemos observar distintos colores en nuestra piel, todos sabemos si nuestra piel tiene un tono más claro, o un tono medio o más oscuro, con o sin rojeces. Color azul, violeta o púrpura, sobre todo en la zona de contorno de ojos. Cada color nos da información concreta de nuestra piel. Si tenemos la piel rojiza tiende a ser más frágil y con más tendencia a la sensibilidad. Podemos observar manchas oscuras, claras o rojizas. Pueden ser debidas a distintos factores, pero lo que es seguro es que algo sucede en el interior de nuestra piel que hace que sintetizamos el pigmento de forma anómala.

También observaremos la textura, si nuestra piel es lisa o tiene rugosidades. Si es fina o gruesa, cuanto más fina más frágil y menos resistente, por lo tanto, más seca también. Aunque nos podemos encontrar una piel gruesa que sea seca también.

Observaremos si nuestra piel es mate o luminosa, si es mate u opaca, estamos delante de una piel seca. Si tiene impurezas o los poros están limpios, el tamaño de los poros y dónde los vemos.

Palpando

Obtendremos más información tocando la piel, si existen zonas más calientes, seguramente coincidirá con las zonas a más enrojecidas y por lo tanto más secas y frágiles con tendencia a la sequedad. Si la pellizcamos observaremos que existen zonas más blandas y zonas más compactas. Y notaremos con el paso de nuestros dedos por la piel si nuestra piel es suave o áspera, si es húmeda o grasa y en qué zonas. 

Y cómo nos la sentimos, seguro que corresponde con lo que has visto y puede ser que nos la sintamos tirante, jugosa o cómoda…. 

Todo lo que hemos observado, son aspectos que nos dan información de que se necesita para equilibrar nuestra piel. A partir de que se produce el equilibrio se produce la transformación.

Muchas veces me comentáis que vuestra piel es seca, casi todas las pieles tienen tendencia a sequedad, sobre todo con la edad.

A la piel deshidratada le falta sobre todo agua y se muestra con un aspecto más apagado, menos resistente y tiende a la aparición de arrugas. A la piel seca, a la que le faltan sobre todo nutrientes (grasa saludables), suele estar más enrojecida, más fina, puede tener descamación y picor. Podemos encontrarnos y pieles que estén deshidratadas y secas a la vez, son las propensas a sentir tirantez, a crear arrugas prematuras y a ser más sensibles.

Las circunstancias

Conociendo las circunstancias y hábitos que rodean a nuestra piel vamos a poder ayudarla a equilibrarse. Nuestros hábitos hacen que nuestra piel tenga un comportamiento determinado por eso debemos pensar cómo afectan nuestros hábitos en ella. 

Los hábitos pueden sacar lo mejor y lo peor de nuestra piel por eso debemos tener en cuenta:

La alimentación que sea saludable, rica en alimentos que aporten vitaminas, oligoelementos… Os aconsejo que vuestros platos tengan color, más ricos en nutrientes beneficiosos para el organismo y al mismo tiempo para la piel. Párate a pensar qué, cómo y cuándo comes y cuánta agua bebes. Te ayudará a tomar conciencia.

Dónde vivimos, qué clima es el que tenemos en este momento y donde pasó la mayor parte del día, al aire libre, en la oficina….

El estrés es el que agudiza lo peor de nuestra piel, si tienes manchas tendrás más o se harán más resistentes, si es seca se mostrará más seca, si es grasa se mostrará más grasa y si es sensible más congestionada, si es impura más impura… 

Las emociones, cuando nos centramos en un pensamiento negativo se producen reacciones en nuestro interior, por ejemplo cuando estamos de vacaciones nuestra piel está como nosotros, de vacaciones de malos pensamientos, y de emociones negativas. 

El tabaco es un hábito que perjudica de forma exponencial a la piel y potencia los peores rasgos.

La falta de descanso, posiblemente vamos a ver en nuestro contorno de ojos y será más azulado.

Es importantísimo cuidar nuestra piel con los cosméticos que necesita y los tenemos que adaptar a las circunstancias y la época del año en que vivimos, si no pueden llegar a transformar una piel de forma negativa.

El cosmético nos da una gran información de cómo está nuestra piel, según su reacción, por ejemplo si mi piel es seca y solamente me pongo un cosmético que hidrate, mi piel seguirá siendo seca y con los mismos signos, tengo que cambiar, no te conformes con un cosmético que te va más o menos bien, no es el adecuado.

Un consejo, limpia y acidifica todos los días tu piel con el detergente adecuado y siempre antes de ponerte tu producto de tratamiento.

Cuando pensamos en la piel, no pensemos en ella como un órgano aislado que nació así y que no podemos cambiar, pensemos en que está viva y la podemos transformar. Tengas el tipo de piel que tengas y la edad que tengas. Primero escucha el mensaje que te da, busca el equilibrio y así rejuvenecerla te será mucho más fácil.

Y recuerda, si cuido a mi piel me cuido a mí misma.

Para un asesoramiento de tu piel puedes contactar con nosotros a través de redes o por correo.

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